MAMÁ VEGetariANA
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jueves, 28 de julio de 2016

MAMÁ VEGETARIANA: CRIAR SIN TELE



Tener hijxs implica muchos cambios. Uno de ellos, en mi caso, fue dejar de ver televisión y evitar lo más posible las pantallas (celulares, notebook, iPad). Para el mundo es una idea descabellada, pero para mi/nosotros ha funcionado muy bien. Mi hija tiene un año y 8 meses y en casa hay tele, no la vemos y hemos podido funcionar súper bien y prescindir de ella.
Yo no digo que sea malo que lxs niñxs vean televisión, cada uno decide y hace lo mejor que puede para sus hijos. Pero como la crianza es tan personal, a nosotros no nos acomoda verla.
Igual siento que a veces el camino es más cansador, hay que reinventarse cada dia y ser creativos.
Me aventuro a dar algunos tips o ideas para evitar la tele y los aparatos electrónicos:

1. Volver a ser niñxs, volver a jugar sin verguenza y entregarse a la diversión. Este punto siento que es la clave, pasada cierta edad, no jugamos, nos olvidamos. Pero para eso llegan lxs hijos y nos hacen recordar lo importante y enriquecedor que puede ser una sesión de juegos en familia.

2. Crear espacios en los que se identifique el juego dentro de la casa. Por ejemplo, acomodar un colchón en el suelo y dejar cerca la caja de los juguetes. Crear un espacio en donde se pueda pintar, ya sea pizarra o una mesita con hojas de block y lapices.

3. Incluir a los peques en las labores de la casa, en nuestro caso, Celeste tiene su cajón en la cocina y ahi tiene sus platos, vasos y vajilla y se los vamos pidiendo durante el dia o los va guardando.
Tambien les entretiene barrer, ordenar/desordenar, regar las plantas y ayudar a limpiar.

4. Cocinar juntos. Es increible como terapia y aprendizaje. Nos mantiene ocupados por harto rato y además trabajan su paciencia, ya que una vez lista la receta, debemos esperar que se cocine. A mi me encanta.

5. Resignificar objetos. Una caja deja de ser una caja y se convierte en un túnel. Una manta se puede transformar en un teatro y los muñecos cobrar vida.

6. Cantar, por aca cantanos todo el dia, inventamos letras y melodías y asi ayudanos a desarrollar su creatividad.

7. Salir a pasear, no hay día que no salgamos a tomar el solcito, a jugar a la plaza o simplemente a comprar.

Como ven, no es mucha ciencia, tiene que ver más con entregarse a los ritmoa y tiempos de nuestrxs niñxs y dejarse seducir por la diversión.

Que lo disfruten.

lunes, 18 de julio de 2016

MAMÀ VEGETARIANA: CRIAR SIN MIEDO


Cuando eres madre además de la felicidad y muchas otras tantas emociones debes sumar las opiniones que jamàs pediste pero que todos dan.
Si a eso le sumas que eres " distinta" en este caso vegetariana o de crianza libre la cosa se pone cuesta arriba.
En este camino maravilloso me he visto enfrentada al miedo y los cuestionamientos. Que si estàn bien, si se alimentan lo suficiente, si los tengo en una burbuja...
Si bien llevo años criando y me siento segura, aún me enfrento muchas veces al miedo terrible. Mi propio autoboicot por tanta cosa que escucho.
Y vaya que es dificl ser madre pues ya de por si somos culposas!!!
No tengo la clave, solo puedo contar mi experiencia.
He trabajado mucho con esta culpa y duda de saber  si lo hago bien. De no imponer mi filosofía, de no obligar o traumar. De entender que estos niños por alguna razón me escogieron para venir a este mundo y que tenemos un trabajo juntos que hacer.
Tengo claro que mañana podràn elegir otros caminos distintos, entonces intento no "evangelizarlos" solo les muestro el porqué de mi eleccion y les dejo en claro que los amo por sobre todo y que no quiero que sigan mis elecciones, solo que esten concientes de que hay distintos caminos y que mamà escogió este. Pero que no es el mejor, tampoco el peor.
Intento empoderarme en base al amor. Hago lo que mi corazón siente que es lo mejor para ellos. Pero no soy dueña de la verdad.
Los valido y respeto sus elecciones, ellos son personas distintas de mí y aqui estaré decidan lo que decidan.
Eso me libera, me dà paz.
No tengo claves, no soy la super mamà.
Si mañana aman la carne los amaré igual o mas.
Este es mi camino ellos tomaràn el suyo y seremos una familia siempre.
Entonces no temo. Somos libres. Yo lo soy y ellos tambien.
Criar en libertad precisa una enorme cuota de humildad.
Sobre todo con nuestros niños.
Mamà no es la mejor.
Mamà solo es distinta y los ama.
Mamà los respeta y valida como seres especiales.
Eso pido, eso doy.

jueves, 14 de julio de 2016

MAMÁ VEGETARIANA: MIS APRECIACIONES SOBRE LA LACTANCIA MATERNA


Para las que ya somos mamás, es muy común escuchar todo tipo de comentarios sobre lactancia materna, muchos de ellos son mitos, pero que llevan demasiado tiempo arraigados en nuestra sociedad como para que la gente lo cuestione.
Dar teta duele, no todas podemos, se te caen las pechugas, te descalsifica, necesitas consumir dos litros de leche diarios, no puedes comer nada que hinche, si se te enfría la espalda se corta la leche y así, un sin fin de mitos que no tienen base pero que escuchamos más de una vez durante nuestra lactancia.
A continuación voy a enumerar los mitos/comentarios más frecuentes:

1. La lactancia duele
Pues bien, si dar teta duele, es por que algo anda mal y necesitas asesoría de alguien con conocimiento en lactancia materna para solucionarlo (matrón/a, asesora o monitora de lactancia, doula).

2. No pude
Cuando escucho a mujeres decir que ellas no pudieron dar teta, porque en su familia "nadie pudo" me doy cuenta del poco apoyo que se les brinda a las mujeres que amamantan. Existen mujeres que adoptan, se proponen amamantar a sus hijos/as y lo logran.

3. Tengo miedo que se caigan
El mito referente a la gravedad y si se caen o no los pechos, responde a los cambios de peso, pero no tiene nada que ver con la lactancia.

4. Descalsifica
Creo que es importantísimo educar en lactancia materna, ya que no sólo es un beneficio para el bebé amamantado, si no que también proteje a las mamás que amamantan de un sinnúmero de enfermedades (menos probabilidades de cáncer cervicouterino, cáncer mamario, problemas cardíacos, etc. ), dentro de los cuales encontramos que la lactancia te protege de sufrir osteoporosis, si y falta mucho más por nombrar. No lo digo yo, lo dice la Asociación Española de Pediatría.

5. Toma leche
Muchas personas me han hecho el comentario de que debo tomar mucha leche y agua para producir leche para mi hija, pero no me gusta la leche, me cae pesada y ya con 15 años de vegetariana he aprendido mucho sobre el efecto de los lácteos en nuestro cuerpo. Mi desayuno no consiste en un vaso de leche y algo, normalmente no la consumo y llevo casi 20 meses de lactancia materna exclusiva. Para mi existen más contras con respecto a la leche, aumenta la probabilidad de que tu bebé sufra reflujo, cólicos, intolerancias y alergias alimentarias, ya que la proteína de la leche de vaca, a veces cuesta mucho ser digerida por sus sistemas digestivos y esta proteína si que se traspasa por la leche materna. Lo único que necesitamos para producir leche, es poner a nuestros bebés al pecho. A mayor succión, mayor producción, nada más.

6. Cuidado con lo que comes
Otro de los "consejos" que recibí fue con respecto a lo que comes, que no se debe comer legumbres o cosas que hinchen para no hinchar al bebé. Pero si lo pensamos, es humanamente imposible traspasar nuestros gases por la leche materna. Si vas a amamantar pronto, o si amamantas y te privas de comer muchas cosas, te cuento que puedes comer de todo, mientras más variada sea tu dieta, mejor para el bebé.

7. Consejos de la abuelita
En este último apartado incluyo más de un comentario recibido o escuchado por ahí: una vez cuestionaron el tamaño de mis pechos; otra vez me recomendaron que no tomara baños fríos en pleno verano; un día escuché que si una corriente de aire me tocaba la espalda, automáticamente me quedaba sin leche.

Pero bueno chicas, a disfrutar de nuestras lactancias y a informarse para educar.

martes, 5 de julio de 2016

MAMÁ VEGetariANA: PARTO NATURAL Y RESPETADO



Embarazo y parto
Tengo una diversidad de motivos personales y sociales que me llevaron a escoger tener a mi hijo a través de un parto natural. El principal, sin embargo, es que nunca me ha convencido la sobre medicalización de un momento que, desde que el ser humano existe, es natural y fisiológico.
Toda mujer en edad fértil comúnmente debe lidiar con los efectos secundarios de la demonización del parto. Que el dolor es insoportable, o que ojalá me saquen la guagua y yo no me de cuenta, entre muchas otras, son frases que todas más de alguna vez hemos escuchado. No obstante, desde que tengo uso de razón toda la intervención forzada que involucra un parto me ocasiona terror: desde la anestesia, hasta la impersonalidad del lugar para recibir a nuestro futuro hijo.
Eso sonaba bien quizás en teoría, pero la práctica demostró ser incluso mejor de lo que habría imaginado. Nuestro parto fue una experiencia maravillosa y, aunque no ajena al dolor, el poder tener a nuestro hijo bajo todas las condiciones que a nosotros nos parecían ideales es impagable, como también lo es el ser protagonistas de lo que ocurre, y elegir todo a consciencia e informadamente, pues parte de nuestra praparación para tener un parto natural involucraba hacer un curso sobre el embarazo y todas sus etapas.
Fueron 23 horas de trabajo de parto en total, de las cuales sólo las dos últimas fueron las más intensas. Antes de esto, y a pesar de las contracciones, podía caminar, comer, tomar agua, darme un baño de tina, etc. Cualquier cosa que quisiese para aliviar el proceso. Por supuesto, en ningún momento me sometieron a intervención incómoda alguna, como los tactos que hace los hospitales cada cierto tiempo con la finalidad de apurar el proceso natural del parto.
Todo el proceso fue guiado por nosotros, con la ayuda atenta de nuestra matrona, quien fue elegida por nosotros debido a su experiencia y a que durante el proceso del embarazo se hizo merecedora de nuestra total confianza. Apenas nació mi hijo me lo entregaron de inmediato y no me separé más de él. De día y de noche estuvo con  nosotros, lo que favoreció que el comienzo de la lactancia fuera muy sencillo e inmediato, así como el desarrollo del apego.
Me llama la atención que en nuestro país usualmente no se respete la decisión de tener un parto natural, cuestión que es muy común e incluso abiertamente incentivado en otras partes. Muchas veces fuimos cuestionados, tratados de irresponsables, e incluso a veces objeto de burla. Sin embargo, cuando la gente escoge programar una cesárea nadie lo objeta, y en general la gente encuentra que es una buena decisión. Extraño es, por decirlo menos, que suceda esto. Quizás se relacione con que el embarazo se concibe aún como una enfermedad, como algo de lo que hay que “mejorarse”, y no como una condición absolutamente normal para la que nuestro cuerpo se encuentra naturalmente preparado.
Cuando recuerdo el día de mi parto, lo recuerdo como una experiencia íntima y hermosa, como la mejor decisión que pudimos haber tomado. Sin duda, si volviera a tener otro hijo lo haría de la misma forma. Y si bien es cierto que se necesita valentía para enfrentar un parto natural, como me lo han dicho muchas veces, esta no tiene tanto que ver con el dolor, como si tiene que ver con los problemas sociales que genera tu decisión. Mucha más valentía, encuentro yo en todo caso, se necesita para enfrentar un parto en las condiciones que te presentan en clínicas y hospitales, donde se pierde total control y las mujeres quedan, literalmente, en las manos de otros.

domingo, 3 de julio de 2016

MAMÁ VEGETARIANA: LA AVENTURA DE CRIAR EN LIBERTAD



Ser "distinto" ha sido un camino difícil. En esta aventura de criar en libertad me he topado con demasiadas opiniones que nunca pedí, gente tan convencida  de que lo "común" es lo correcto que me he sentido atropellada y violentada en mi maternidad.
Decir "no gracias, no comen eso" para muchos es un insulto.
He sentido miedo muchas veces, sobre todo al comienzo con mi primer hijo. La gente y muchos médicos intentan persuadir a través del miedo para que vuelvas a la fila.
Pero convencida de lo que he decidido, continúo.
- No, gracias. Mis hijos no comen animales, tampoco azúcares procesados, ni dulces, ni conservantes, ni colorantes,ni làcteos.
- "Y qué comen!!!!???"
- "Alimentos que nos nutren" respondió mi pequeña de siete años.
Y sí, se nutren. Son concientes, son saludables, estan llenos de vida y energía. Son inquietos, creativos, preguntones.
Y no, no son mas bajos, ni mas enfermizos, ni màs débiles.
Y con esta aventura de la maternidad, con estos casi 14 años criando me empodero, me siento orgullosa.
Y entiendo que ni ellos ni yo somos mejores. Nadie hace lo "correcto" porque cuando criamos  con el corazón entonces lo hacemos bien. Y para mi, mal nutrir es mal tratar. Entonces con el infinito amor que siento por ellos los nutro de la manera mas excelente que puedo.
Porque quiero que tengan un cuerpo saludable y lleno de energía. Quiero que confien en ellos y se amen por sobre todo.
Que su cuerpo y su corazon los acompañen cada día a cumplir sus sueños. Que no los detenga la enfermedad.
Eso, eso es todo lo que sueño.
Soy Ingrid, vegana y madre de cuatro.
Soy Ingrid, luchando por ser feliz, para que ellos aprendan que de eso se trata vivir
© EMBARAZADAS Y MAMÁS VEGetariANAS :)
Maira Gall