jueves, 7 de julio de 2016

PROFESIONALES AMIGOS: EMA RUI-PÉREZ (PEDIATRA-SANTIAGO)



Consulta: 


Dirección: General del canto 105, oficina 1401 Providencia
Teléfono Oficina: +56224815143 Celular: 9 76099828
E-Mail: eruipe@gmail.com
Previsión: Isapre o particular
Página web: www.acquillea.cl

ALIMENTOS BEBÉS (6 a 24 meses): QUEQUE NARANJA-CHÍA


Mi hija de 19 meses es alérgica al huevo, no consume leche de vaca y queria comer un queque!!!
Así que mamá se las ingenió y armó una receta muy fácil y apta para peques y adultos.
Lo que necesitas: un molde de queque (yo usé un molde rectangular de silicona), un bowl para la mezcla, una taza para las medidas.


Acá van los ingredientes:


  • 2 tazas de harina integral multigrano
  • 1/2 taza de harina con polvos
  • 2 cucharadas de chia en medio vaso de agua (la remojé por 20 minutos)
  • 1/2 taza de aceite de oliva o canola
  • 1/2 taza de jugo de naranja
  • 1/2 taza de azúcar negra
  • Ralladura de naranja
  • 2 cucharadas de polvo de hornear

Preparación:


  1. Para comenzar, puse el aceite en el bowl y lo mezclé con el azúcar. 
  2. Luego de eso, añadí el vasito de la chia que luego del remojo queda como una gelatina. Agrego ralladura y jugo de naranja, las harinas y mezclo bien, cuando la mezcla esté homogénea, agrego el polvo de hornear.
  3. Pongo aceite en el molde, traspaso y pongo al horno previamente calentado a 180 grados.
  4. Lo dejo por 20 minutos y voilà!!!
  5. Un delicioso queque apto para toda la familia, ideal desde los 12 meses en adelante!

miércoles, 6 de julio de 2016

COCINA PARA EMBARAZADAS: FIDEOS CON CREMA DE COLIFLOR Y CHAMPIÑONES


Cuando estamos embarazadas y en periodo de lactancia normalmente andamos muy cansadas, ya después con el bebé casi no tenemos tiempo, pensar en cocinar algo que no nos tome mucho tiempo, con pocos ingredientes y que por supuesto sea nutritivo y bajo en calorías es todo un dolor de cabeza muchas veces. Además de ser un plato vegan ¿Qué mejor?. Entonces aquí vamos con esta sencilla receta que te sacará de apuros en más de una ocasión.

Necesitarás:

1 licuadora o minipimer

Ingredientes:

 200 gr aprox. de champiñones, si es para más de 2 personas puedes agregar más
• 500 gr aprox. de colifor
• Un diente de ajo
Una pizca de nuez moscada
• Una pizca de pimienta
• 2 cdas. de maizena o chuño para espesar
• 3 cdas. de aceite de marvilla, coco, el que gusten
Sal a gusto
• fideos a elección, ya sea integrales, sin gluten, etc.

Preparación:

1.-Primeramente ponemos a cocer el coliflor en suficiente agua, hasta que quede blando. Agregamos el coliflor ya cocido en la licuadora, junto con medio litro de agua y los demás ingredientes (el aceite lo pueden añadir al final de la preparación, yo lo hago así) hasta que veamos una crema, podemos añadir un poco de agua si vemos que quedó muy espesa porque todavía no terminamos. 
2.- Mientras echamos a cocer los fideos ponemos la mezcla en un olla a fuego lento, revolviendo hasta que tome la consistencia deseada y ¡listo! Ya tenemos nuestra crema.
3.-Ahora, los champiñones los podemos agregar en mitades, rodajas o enteros, crudos, salteados o cocerlos en la última parte de la preparación de la crema. Yo debo reconocer que de vez en cuando los salteo con margarina vegetal y salsa de soya, solo a veces, ya que no hay nada como sentir el sabor de estas tan exquisitas zetas que son una excelente fuente de proteínas y libres de grasas.

Espero disfruten esta receta que nació de lo más profundo de mi verde corazón 




coliflor
Valor nutricional por cada 100 g
Energía 27 kcal 113 kJ
Carbohidratos6.2 g
 • Azúcares2.6 g
 • Fibra alimentaria3.6 g
Grasas0.1 g
Proteínas1.7 g
Tiamina (vit. B1)0.05 mg (4%)
Riboflavina (vit. B2)0.02 mg (1%)
Niacina (vit. B3)0.4 mg (3%)
Ácido pantoténico (vit. B5)0.165 mg (3%)
Vitamina B60.15 mg (12%)
Vitamina C62 mg (103%)
Vitamina E0.48 mg (3%)
Calcio24 mg (2%)
Hierro0.4 mg (3%)
Magnesio19 mg (5%)
Manganeso0.139 mg (7%)
Fósforo46 mg (7%)
Potasio350 mg (7%)
Sodio20 mg (1%




martes, 5 de julio de 2016

MAMÁ VEGetariANA: PARTO NATURAL Y RESPETADO



Embarazo y parto
Tengo una diversidad de motivos personales y sociales que me llevaron a escoger tener a mi hijo a través de un parto natural. El principal, sin embargo, es que nunca me ha convencido la sobre medicalización de un momento que, desde que el ser humano existe, es natural y fisiológico.
Toda mujer en edad fértil comúnmente debe lidiar con los efectos secundarios de la demonización del parto. Que el dolor es insoportable, o que ojalá me saquen la guagua y yo no me de cuenta, entre muchas otras, son frases que todas más de alguna vez hemos escuchado. No obstante, desde que tengo uso de razón toda la intervención forzada que involucra un parto me ocasiona terror: desde la anestesia, hasta la impersonalidad del lugar para recibir a nuestro futuro hijo.
Eso sonaba bien quizás en teoría, pero la práctica demostró ser incluso mejor de lo que habría imaginado. Nuestro parto fue una experiencia maravillosa y, aunque no ajena al dolor, el poder tener a nuestro hijo bajo todas las condiciones que a nosotros nos parecían ideales es impagable, como también lo es el ser protagonistas de lo que ocurre, y elegir todo a consciencia e informadamente, pues parte de nuestra praparación para tener un parto natural involucraba hacer un curso sobre el embarazo y todas sus etapas.
Fueron 23 horas de trabajo de parto en total, de las cuales sólo las dos últimas fueron las más intensas. Antes de esto, y a pesar de las contracciones, podía caminar, comer, tomar agua, darme un baño de tina, etc. Cualquier cosa que quisiese para aliviar el proceso. Por supuesto, en ningún momento me sometieron a intervención incómoda alguna, como los tactos que hace los hospitales cada cierto tiempo con la finalidad de apurar el proceso natural del parto.
Todo el proceso fue guiado por nosotros, con la ayuda atenta de nuestra matrona, quien fue elegida por nosotros debido a su experiencia y a que durante el proceso del embarazo se hizo merecedora de nuestra total confianza. Apenas nació mi hijo me lo entregaron de inmediato y no me separé más de él. De día y de noche estuvo con  nosotros, lo que favoreció que el comienzo de la lactancia fuera muy sencillo e inmediato, así como el desarrollo del apego.
Me llama la atención que en nuestro país usualmente no se respete la decisión de tener un parto natural, cuestión que es muy común e incluso abiertamente incentivado en otras partes. Muchas veces fuimos cuestionados, tratados de irresponsables, e incluso a veces objeto de burla. Sin embargo, cuando la gente escoge programar una cesárea nadie lo objeta, y en general la gente encuentra que es una buena decisión. Extraño es, por decirlo menos, que suceda esto. Quizás se relacione con que el embarazo se concibe aún como una enfermedad, como algo de lo que hay que “mejorarse”, y no como una condición absolutamente normal para la que nuestro cuerpo se encuentra naturalmente preparado.
Cuando recuerdo el día de mi parto, lo recuerdo como una experiencia íntima y hermosa, como la mejor decisión que pudimos haber tomado. Sin duda, si volviera a tener otro hijo lo haría de la misma forma. Y si bien es cierto que se necesita valentía para enfrentar un parto natural, como me lo han dicho muchas veces, esta no tiene tanto que ver con el dolor, como si tiene que ver con los problemas sociales que genera tu decisión. Mucha más valentía, encuentro yo en todo caso, se necesita para enfrentar un parto en las condiciones que te presentan en clínicas y hospitales, donde se pierde total control y las mujeres quedan, literalmente, en las manos de otros.

domingo, 3 de julio de 2016

MAMÁ VEGETARIANA: LA AVENTURA DE CRIAR EN LIBERTAD



Ser "distinto" ha sido un camino difícil. En esta aventura de criar en libertad me he topado con demasiadas opiniones que nunca pedí, gente tan convencida  de que lo "común" es lo correcto que me he sentido atropellada y violentada en mi maternidad.
Decir "no gracias, no comen eso" para muchos es un insulto.
He sentido miedo muchas veces, sobre todo al comienzo con mi primer hijo. La gente y muchos médicos intentan persuadir a través del miedo para que vuelvas a la fila.
Pero convencida de lo que he decidido, continúo.
- No, gracias. Mis hijos no comen animales, tampoco azúcares procesados, ni dulces, ni conservantes, ni colorantes,ni làcteos.
- "Y qué comen!!!!???"
- "Alimentos que nos nutren" respondió mi pequeña de siete años.
Y sí, se nutren. Son concientes, son saludables, estan llenos de vida y energía. Son inquietos, creativos, preguntones.
Y no, no son mas bajos, ni mas enfermizos, ni màs débiles.
Y con esta aventura de la maternidad, con estos casi 14 años criando me empodero, me siento orgullosa.
Y entiendo que ni ellos ni yo somos mejores. Nadie hace lo "correcto" porque cuando criamos  con el corazón entonces lo hacemos bien. Y para mi, mal nutrir es mal tratar. Entonces con el infinito amor que siento por ellos los nutro de la manera mas excelente que puedo.
Porque quiero que tengan un cuerpo saludable y lleno de energía. Quiero que confien en ellos y se amen por sobre todo.
Que su cuerpo y su corazon los acompañen cada día a cumplir sus sueños. Que no los detenga la enfermedad.
Eso, eso es todo lo que sueño.
Soy Ingrid, vegana y madre de cuatro.
Soy Ingrid, luchando por ser feliz, para que ellos aprendan que de eso se trata vivir
© EMBARAZADAS Y MAMÁS VEGetariANAS :)
Maira Gall